Las chicas radioactivas

Las Chicas Radiactivas:

Radium girls “Las chicas radio”

En nuestra entrada de hoy queremos dedicar unas líneas a un hecho histórico relacionado con
el mundo de la relojería, la joyería y la innovación en ciencia.

Si buscamos “Radium girls” en Google nos saldrán infinidad de entradas relacionadas con un
curioso aunque trágico hecho histórico. Un hecho que cambió la concepción de la
radioactividad a nivel mundial. Fue el inicio de la concienciación del peligro que suponen las
sustancias nocivas para el hombre. Y en el mundo de la estética a través del mundo de la relojería.

En la década de los años 20, el elemento periódico descubierto por Marie Curie alcanzó su
máximo esplendor. Se empleaba tanto a nivel industrial como incluso rejuvenecedor o
cosmético. Entre otros, se usaba también para teñir diferentes elementos, debido a su
fluorescencia combinado con pegamento y zinc. En el mundo de la relojería se empleaba para hacer luminescentes las esferas, la numeración y las manecillas del reloj. Os lo explicamos:

Las propiedades fosforescentes del radio al mezclarlo con el sulfuro de zinc fueron inmediatamente aprovechadas por la industria relojera –entre otras- y principalmente en los EEUU. En esta industria relojera de los Estados Unidos de 1917 se comienza a proveer a los trabajadores de unos finos pinceles fabricados con pelo de camello con los que aplicaban el nocivo producto sobre las agujas y las numeraciones de las esferas de los relojes.

La forma de aplicar el producto era chupando constantemente el pincel para dar más precisión a la labor realizada. Por otra parte, y debido a la falta de información, como juego divertido, utilizaban dicha pintura luminosa para pintarse las uñas, párpados, pestañas, espolvorearse el pelo y pintarse algún lunar o ponerse unas gotas en un diente.

Lamentablemente estas mujeres fueron desarrollando diferentes tipos de cánceres, neoplasias y necrosis.

Desde 1925, año en que se denuncia el caso, hasta el año 1930 (año en que muere la última trabajadora) entre las distintas empresas de relojería murieron algo más de 4000 trabajadores, principalmente mujeres que pasaron a la historia como las chicas radioactivas.

Al desconocerse su peligro, los trabajadores del radio no empleaban ninguna medida de seguridad. ¿Por qué habrían de usarlas si, por el contrario, se exponían al milagroso elemento sin pagar fortunas por él? ¿Coquetería? Un gesto de coquetería que les costaría inconscientemente la vida.

Sus dolencias no encajaban con ninguna enfermedad, y su velocidad de
desarrollo menos… Para mayores males, la empresa se deshizo de todo aquello que la
relacionara con los síntomas o causas de sus rápidas y misteriosas muertes.

Sin embargo, aunque tarde para ellas, consiguieron hacer frente a la empresa. Su esfuerzo en
el lecho de muerte se hizo eco en el mundo y dio pie a la protección de miles de trabajadores.
Así como a la concienciación sobre la nocividad del hasta entonces curativo, milagroso y
mágico elemento.

La ciencia se había cobrado sus víctimas, pero la humanidad pudo salvar de ahí en adelante a
miles de personas. Y gracias al esfuerzo y empeño heroico de un grupo de mujeres de coraje.

Babette B. Baier

 

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