El anillo de compromiso y las garras

El anillo de compromiso y las garras.

¿por qué se suele montar con garras el anillo de compromiso?

Las garras –como forma de engaste- han estado en el anillo de compromiso desde su concepción. Pero, ¿por qué?
La explicación es fácil. El anillo de compromiso busca ser una joya especial para lucir en todo su esplendor. Por este motivo se eligió el diamante como gema y las patillas como engaste.

El diamante, que además simboliza la eternidad por su elevada dureza, tiene varias características que lo hacen especial para un anillo de compromiso. Una de ellas es que su dispersión óptica no es muy elevada en relación a su índice de refracción. Sin embargo, este es el más alto que cualquier gema incolora (sólo lo supera la esfena y el granate demantoide). Esta propiedad hace que el diamante tenga ese juego de colores llamado “fuego” que lo hace tan especial.

Pero esta característica no se luce igual si la gema va enrasada. La luz debe penetrar para que poder circular con total libertad por la gema. Si el anillo de compromiso lleva garras, estas dejarán pasar la luz y el fuego se mostrará mejor. Si la gema del anillo va enclaustrada o enrasada en el mismo, la viveza del conjunto será menor y por lo tanto este será menos vistoso.

Tema aparte es la estética: un solitario en garras siempre será más delicado y delicado. Su composición en distintos volúmenes así como la exaltación de la gema harán del anillo de compromiso una pieza única y vibrante.

Nuestro consejo: siempre en garras y buscando un diseño sutil, femenino y capaz de realzar la gema. Aún así, todo esto queda supeditado a los gustos de la chica.

Antonio Gutiérrez Rodríguez
Gemólogo.
Diseñador Rhino 3D

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