Joyas que no son joyas

Son muchas las marcas y diseños que surgen desde hace un tiempo,  vendiendo las así llamadas joyas democratizadas. Este término, que fue acuñado en el pasado, pretende hacer referencia a las joyas al alcance de todos los bolsillos.

Sin embargo, ¿son realmente JOYAS? En el artículo de hoy queremos aclarar y explicar algunos términos. También haremos referencia a las diferencias entre estas nuevas piezas y las tradicionalmente llamadas joyas.

En primer lugar, remitámonos al la definición de joya que presenta la RAE, cito textualmente:

“Adorno de oroplata o platinocon perlas o piedras preciosas o sin ellas”

“Cosa o persona ponderadade mucha valía.”

Teniendo en cuenta esta denominaciones, podemos establecer dos puntos:

  1. El material empleado debe ser metal fino: oro, plata o platino
  2. El resultado debe poseer mucha valía. O sea, debe ser valioso.

Estos dos puntos establecen la promesa diferencia:

Mientras que las joyas tradicionalmente siempre se han realizado en metal fino, las nuevas creaciones suelen ser de baños de tales metales. En el mejor de los casos, plata bañada en oro. Que, aunque siendo un metal fino, pretende ser lo que no es. Su aspecto puede confundir al ojo inexperto, pero el paso del tiempo lo delatará.
(esto no es una joya: es una pulsera por la que has pagado marca e imagen, pero cuyo valor residual es prácticamente nulo)

El secreto es saber lo que compramos. No nos dejemos llevar por la golosidad, seamos conscientes de lo que escogemos. Su precio puede variar, pero también lo hará su valor.

Y aquí reside una segunda diferencia: a raíz también de la definición de la RAE:

Si una joya no tiene valor, deja de serlo, por ser su valía una cualidad imperante para ser denominada como tal.

Pongamos un ejemplo: compramos dos anillos. Uno realizado en metal fino, con certificado de sus gemas, análisis de laboratorio.Y otro en una marca emergente, plata bañada en oro. Ahora intentemos re-vender ambos. Enseguida veremos la diferencia. El primero nos ha sido un patrimonio, incluso una inversión. El oro siempre es valorado. Por el contrario, un anillo usado de un metal de baja cotización no nos reportará ningún beneficio. Aquí se ve la diferencia entre la moda y la calidad. Igualmente pasa con las pulseras de abalorios, donde pagas exclusivamente marca y recibes plata de mala calidad.

Así mismo, los resultados con el paso del tiempo, así como el mantenimiento de dichas joyas será diferente dependiendo de sus materiales. No solo el metal empleado, sino las piedras utilizadas para engalanarla. Un vidrio pierde fuerza, brillo y color por ser teñido y tener escasa resistencia a roces, golpes y lavados. Una gema natural tiene mayor resistencia en cuanto a su estructura, pues tanto el color como el brillo son propios, no inducidos a base de teñidos. Ciertamente, un diamante es más duro que una esmeralda, pues la fragilidad de esta es mayor. Pero un experto joyero tendrá la cautela y conocimientos para adecuar una joya a la piedra que albergará.

Ejemplo de JOYA con mayúsculas: metal noble (oro), y gema de gran valor (diamante).

Sin embargo, no  es nuestra intención desprestigiar las nuevas creaciones. Pero si deben ser tomadas como lo que son: complementos sin valor alguno. ¡cuidado con pagar marca! Se suele dar el caso de pretender hacer un buen regalo, y optar por una marca de bisutería/ plata. Se paga una fortuna y la pieza realmente no vale nada…

Nuestro post solo pretende dar las claves para saber qué compramos. Muchas veces el desconocimiento del cliente lleva a confusión, pues no tiene la formación de un profesional. Pero es por ello que los profesionales tenemos y debemos tener siempre conocimiento, veracidad para asesorar a nuestros clientes, sea cual sea nuestro producto.

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