Esmeraldas de Zambia.

Esmeraldas de Zambia. La GEMA perfecta.

De entre lo berilos, mi variedad favorita. De entre las gemas, la que más me fascina.

Su color, su brillo, su fragilidad, sus inclusiones… son infinitamente perfectas ; análisis tras análisis siempre hay algo nuevo. Te sorprenden cada vez. La complejidad de su interior,  habitado por la enorme diversidad de sólidos, inclusiones y demás la hacen mágica al ojo experto y al más profesional.

Y de entre las distintas esmeraldas, las de Zambia son de las que más me atrapan.

Su sello de identidad son los sólidos negros. Suena mal el nombre, cualquiera diría que se trata de manchas oscuras y feas. Sin embargo, confieren a la gema el tono, la seriedad y la elegancia únicas, siempre que se encuentren en su justa medida.

El verde, ligeramente más oscuro que el de esmeraldas de otras minas, es embaucador. Se trata de un verde intenso, oscuro, pleno, sin variaciones excesivas.

Son, junto a las colombianas, las que más me gustan.

Su huella de identidad es infalible. Son únicas y maravillosas.

Tanto me gustan y atraen que, en cuanto llega una a nuestro laboratorio, toda mi atención y mis atenciones se derivan hacia ella, deseando desentrañar sus secretos, abrirlos al mundo exterior. Darlas a conocer.

Confieren a la joya que las alberga un tono elegante, alegre y de brillante color. Con un pequeño punto vintage, un guiño a épocas pasadas de gloria mayor.

Siempre favorecen, su verde no demasiado extravagante casa perfectamente con la piel, acentúa ojos claros y transmite a los oscuros más profundidad.

En resumen, la piedra PERFECTA

 

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